Bosque de Arrayanes y la Isla Victoria

Mi lugar soñado – El Segundo día del viaje no podíamos saber lo que nos esperaba, al visitar el Bosque de Arrayanes y la Isla Victoria, estábamos por vivir una experiencia inquietante que nos dejaría un triste recuerdo y en estado de shock.

Esta historia es la continuación de: Mi lugar soñado entre bosques, lagos y montañas

El segundo día del viaje nos despertamos temprano con muchas expectativas por lo que habíamos planeado para ese día después de una noche de sueño reparador, estábamos dispuestos a disfrutar de un rico desayuno con la hermosa vista al lago Nahuel Huapi. Generalmente elijo lo clásico: medialunas con café con leche, para no arriesgarme mucho con otras opciones que se ven muy tentadoras pero no estoy habituado a comerlas en el desayuno y pueden resultar complicadas durante el día de excursión, más si no hay un baño disponible cuando se puede necesitar rápidamente. Muchas veces en los hoteles hay opciones de desayuno que eligen los turistas extranjeros, mayormente norteamericanos o europeos, por ejemplo panceta con huevo frito, panqueques o fiambres y quesos, yogurt, etc etc

Ese día teníamos planificado efectuar la excursión primero al bosque de Arrayanes y luego la Isla Victoria, nosotros elegimos la excursión de día completo, pero también hay una opción de medio día, y es interesante saber que se encuentra disponible durante todo el año. Nuestro itinerario era el siguiente, primero navegamos hasta el Puerto Quetrihué en la península del mismo nombre, dentro del Parque Nacional Los Arrayanes para recorrer senderos escalonados y observar magníficos ejemplares de esta especie que forman un denso bosque con características únicas. El bosque de Arrayanes se destaca por ser el último bosque natural de esta especie en todo el mundo. Luego de recorrer este bosque de ensueño, embarcaremos nuevamente con destino a Puerto Anchorena en la Isla Victoria, para visitar la isla más grande del lago Nahuel Huapi, que es un tesoro natural por su fauna y flora, tanto autóctona como exótica. Ahí se realiza una visita por el vivero de coníferas y otras especies, miradores naturales y distintos senderos que permiten apreciar increíble belleza del lugar.



Así que una vez terminado el desayuno, tomamos un micro hacia Puerto Pañuelo, a aproximadamente 25 km del centro de la ciudad, donde se encuentra una hermosa península con el hotel Llao Llao de fondo. Nos esperaba media hora de navegación, para llegar a la península de Quetrihue, ubicada en el noreste del lago Nahuel Huapi, en donde se encuentra el legendario bosque de arrayanes. Sin embargo, no podíamos saber lo que nos esperaba, estábamos por presenciar una experiencia inquietante que nos dejaría un triste recuerdo y en estado de shock durante el resto del día.

Puerto Pañuelo y opciones para efectuar la excursión

Al llegar a Puerto Pañuelo desde donde se efectúa el embarque, nos dispusimos a sacarnos unas fotos, mi papá posó junto a unos simpáticos perros que vinieron a recibirnos y pudimos admirar la belleza del lugar con la majestuosidad del Hotel Llao Llao de fondo y su amplia cancha de Golf sobre la ribera, un paisaje de ensueño que me recuerda la típica foto grupal de todo viaje de egresados.

Fuimos recibidos por unos simpáticos perritos que decidieron salir en la foto

En las instalaciones del puerto, es donde se abona la entrada a Parques Nacionales y se dispone a embarcar según la empresa contratada y el servicio elegido. Hay dos empresas que efectúan la excursión: Turisur (Barco Modesta Victoria) y Espacio S.A (Catamarán Cau Cau). Básicamente, la diferencia está en la embarcación elegida, ya que manejan la misma tarifa, horarios y recorrido. El “Cau Cau” es un catamarán más moderno que además brinda en un área especial del barco un sector VIP, con más comodidad y servicio de catering sin cargo adicional, durante cada tramo de navegación, este servicio incluye bebidas, café , te, snacks, mesa de dulces y canapés. El “Modesta Victoria” es un barco más antiguo, pero remodelado totalmente, que se puede clasificar como con un estilo de época.

Antes de partir, nos esperaban unas gaviotas, que parecen no querer despedirse de todos los pasajeros dispuestos a partir hacia el maravilloso encanto de una de las excursiones más concurridas de San Carlos de Bariloche. De hecho, algunas gaviotas deciden acompañar la embarcación sabiendo que recibirán algunas galletitas Criollitas, como recompensa por efectuar su trabajito del día: posar en la foto comiendo de la mano de algún turista dispuesto a animarse a no perder un dedo… jaja. estoy exagerando, en realidad son gaviotas muy gentiles y están acostumbradas a esa tarea cotidiana. También hay un equipo de fotografía profesional dispuesto a retratar ese momento, por una módica suma adicional.

Algunas gaviotas deciden acompañarnos en la aventura

Hay que destacar que la tripulación que navega el Lago Nahuel Huapi, lo hace desde hace muchos años, lo que les permite tener sólida experiencia dadas las características del viaje al tratarse de un lago rodeado de montañas. El personal está muy calificado, y está formado por egresados de la Marina Mercante con conocimiento amplio del equipamiento, sin embargo siempre puede ocurrir un hecho imprevisto, como nos estaba por suceder.
Durante la permanencia a bordo de la embarcación como en las caminatas en el Bosque de Arrayanes y en la Isla Victoria, nos acompañaban varios guías de turismo, dispuestos a explicar todo en detalle, respondiendo las preguntas de todos los visitantes, tanto en español, inglés o portugués.
Luego de tomar las fotos con las gaviotas y de degustar un refrigerio, me dispuse a sentarme disfrutar el viaje de media hora hasta nuestro destino.

Nos visitan muchos turistas Internacionales

Había pasajeros de distintos países, muchos saltan a la vista porque se visten con ropa de excelente calidad y es fácil identificarlos al escucharlos hablar. Otra característica que identifica a algunos turistas internacionales es, lo que yo llamaría el estilo safari de la ropa, es un estilo sofisticado pero muy llamativo, como si hubieran viajado a la selva africana en vez de a la Patagonia, algunos usan botas para cabalgar, sombrero estilo texano y chalecos para pescadores, camperas coloridas, pañuelos de seda en el cuello y anteojos de sol. Quiero aclarar que esto no es una crítica en lo absoluto, sino una descripción en todo caso de ciertas características llamativas, igualmente pienso que de la misma forma, cualquiera de nosotros llamaría la atención al visitar sus países. Pude identificar grupos de brasileños, que son de hablar fuerte y siempre alegres, también noté grupos de turistas colombianos que también suelen visitarnos mucho. Es un momento de navegación en calma, mis papás se dispusieron a conversar un rato con otros pasajeros, para saber de dónde viene cada uno, donde se hospedan, qué otra excursión nos podrían recomendar, etc.

Sin embargo en ese momento no pude dejar de notar a un grupo de pasajeros jubilados que estaban muy felices, yo diría extremadamente alegres y hasta exaltados, una señora se destacaba por su alegría dentro del grupo. Por eso enseguida llamaron mi atención, se los veía como un grupo muy unido, que se conocían de hace tiempo, tal vez de otros viajes y estaban realmente disfrutando de este momento juntos. Se reían, hacían chistes y se tomaban fotos. Que lindo llegar a esa edad y estar en buen estado físico y mental, pensé.

El Bosque de Arrayanes

Primera parada, el bosque de Arrayanes

Estábamos llegando, luego de 30 minutos de navegación, a nuestra primera parada: el Bosque de Arrayanes, en la parte sur de la Península Quetrihué. Aquí encontramos un bosque de singulares características en el mundo, porque es el único hábitat donde la especie toma forma arbórea y además porque también es el único lugar donde crece en formación boscosa. El bosque tiene una superficie de 1.000 ha, fue declarado Parque Nacional por Ley en el año 1980 y se une a tierra firme por un pequeño istmo, donde se halla enclavada la pintoresca localidad de Villa Angostura. Al llegar nos explicaron que deberíamos recorrer un sendero de aproximadamente 600 metros de longitud y por supuesto, con las recomendaciones de no romper ni llevar ramas de recuerdo, para guardar el máximo de cuidado de este sitio protegido como Parque Nacional los Arrayanes que se encuentra dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi.



Ahí se encuentra la llamada informalmente casita de Walt Disney, que es en realidad una pequeña cabaña para comprar regalos o recuerdos. Los guías, siempre dispuestos a responder preguntas, realmente nos dieron información muy valiosa sobre distintos temas, por ejemplo, la vegetación, la flora y el desarrollo de la historia de los lugares que visitamos, las costumbres y quiénes fueron sus pobladores, etc. Así pudimos saber que el Arrayán, nombre de origen de lengua mapuche “quetrihue”, es en realidad un arbusto de exquisito color azafrán y flores blancas. En este lugar único, crecieron hasta el tamaño de árboles para formar este mágico e inusual bosque, con ejemplares centenarios de troncos anchos. La llamativa corteza de este árbol es fría, lisa y de color canela con manchas blancas y alturas que superan los 15 metros. Posee flores blancas similares al azahar y frutos violáceos de agradable sabor.

Segunda parada, La Isla Victoria

Luego volvimos a embarcar con destino al Puerto Anchorena en la Isla Victoria, mientras los guías nos explicaron todo lo que estábamos por ver y las distintas opciones disponibles dentro de la isla. Ya divisábamos las especies de flora de gran atractivo visual y el puerto de madera y los senderos con las numerosas especies arbóreas como sequoias, abedules, abetos, aromos, pinos, etc. El puerto está situado en la zona central y más angosta de la Isla y tiene además un centro de servicios. En el lugar hay una aerosilla para subir a la cima del cerro Bella Vista, desde donde se puede apreciar una magnífica vista de la ciudad de San Carlos de Bariloche y sus alrededores.

Puerto de la Isla Victoria

En ese momento estábamos ya desembarcando, con mucho cuidado saliendo de la embarcación asistidos por el personal de abordo, siempre hay que estirar el paso hasta pisar el puerto y algunas personas mayores necesitan ayuda. Estábamos parados en el puerto de tablones de madera, rodeando a una guía muy cordial, quien nos explicaba que cada visitante es libre de efectuar su propio recorrido, eligiendo entre distintas caminatas guiadas o libres por los senderos marcados en la isla. Fue en ese momento, cuando estábamos totalmente atentos a la descripción del guía y pensando las distintas opciones, que sentimos un ruido muy fuerte, como un golpe en seco en los tablones de madera. No entendíamos bien qué estaba pasando hasta que vimos a un grupo de personas amontonadas. Alguien se había desplomado! Era la señora del grupo de jubilados que había llamado mi atención minutos antes. Ante la conmoción por el estruendo que fue causado por el golpe de su cabeza contra el suelo y ante la situación que estábamos presenciando todos nos retiramos para dejarle lugar al personal del barco y de Parques Nacionales que efectuara los primeros auxilios. Veíamos que la persona no se levantaba y tuvieron que llamar a personal de emergencias. Esos minutos fueron interminables, todos estábamos en estado de shock por la situación, nuestra guía siguió con la explicación de manera muy profesional pero ya nadie estaba sonriendo ni alegre como antes. Lo único que deseábamos era que la señora se recuperara. Yo no pude verla de cerca pero me dijeron que presentaba el rostro colorado y aparentemente había sufrido un ataque al corazón. Finalmente llegó una lancha de emergencias para llevarla de urgencia, no supimos nada más por el resto de la excursión.

El paseo continuó para el resto de los pasajeros y debo confesar que cada rincón de la isla, con sus maravillosos paisajes, su historia milenaria y su impactante ambiente natural, brindan una experiencia para disfrutar a pleno. Hay mucho para elegir y para recorrer, entre las distintas opciones se destacan: ver las pinturas rupestres y la Playa del Toro, elegir entre el sendero del Ex Vivero Nacional, el sendero de Interpretación “Antonio Pargade”, el Pto. Gross y el antiguo poblado. También en verano es posible refrescarse en las aguas de la playa del Toro, donde se pueden observar las pinturas rupestres hechas por los pueblos originarios que habitaban en esta zona, en el marco de una playa sorprendente con arena volcánica. Se puede ascender con la aerosilla al cerro Bella Vista de 900 metros de altura, para estar rodeados de espléndidos cipreses autóctonos y coihues centenarios. Para reponer energías está disponible la opción de hacer una parada en la confitería de la Isla, donde cada visitante es excelentemente recibido y atendido. Así finalizó nuestra excursión y subimos nuevamente a la embarcación para emprender el regreso a Puerto Pañuelo.

Quiso la casualidad que al retornar al hotel pasáramos por un supermercado a comprar algunas cosas que necesitábamos y mi mamá se encontró con una señora que estaba en el grupo de jubilados y ya habían charlado previamente durante la excursión, así nos enteramos que la señora había efectivamente sufrido un ataque al corazón y lamentablemente había fallecido. A pesar del triste recuerdo no dejo de pensar que la señora pasó sus últimas horas con una felicidad extrema, rodeada de seres queridos en un paisaje de ensueño, y tal vez, es una buena forma de partir.

Esta historia continuará muy pronto con nuestro tercer día del viaje: Cerro Tronador y El glaciar Negro.

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Gaby
Gaby
febrero 4, 2021 1:48 pm

Hermoso relato….. lamentando lo sucedido con la señora…. el video precioso viendo en sus rostros esa cara de alegria…. que lindo viaje que pudiste hacer junto a tus papas …. Bariloche es una ciudad de paisajes pintorescos que enamora ….

Diego Pastuch
Diego Pastuch
Reply to  Gaby
febrero 4, 2021 2:03 pm

Muchas gracias por tus comentarios Gaby Me alegro disfrutaras el artículo. Sin dudas Bariloche tiene un encanto especial, este bosque milenario es un ejemplo, único en el mundo.

Angelica
Angelica
febrero 4, 2021 10:59 pm

Que emocionante viaje y nada mejor tu descripción. Cada detalle, que describís, me hace imaginar transitando el viaje. Mientras continuaba con la lectura ,llevaba la creatividad natural a encontrarla familiarizada con las imágenes de la lente de la cámara fotográfica. Esas sensaciones de las experiencias vividas, que al pasar el tiempo uno guarda en la retina, es inigualable. Y la reflexión final de esta historia me hace darme cuenta que uno debe vivir cada momento como si fuera el ultimo. Recuerdo despedirme siempre de mis afectos diciendo ,mi frase “disfruta cada momento compartido agradeciéndole siempre”…Por algo el universo nos lleva a vivir cada experiencia compartida. Por más historias de tus viajes Diego hasta la próxima….!!!!

Diego Pastuch
Diego Pastuch
Reply to  Angelica
febrero 5, 2021 1:46 pm

Me alegro mucho querida Angelica que el relato despertara tantas emociones y reflexiones. Muchas gracias por leerlo y por tus hermosas palabras.

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